En el mes de Kartika del
año 513 Gaurabda (correspondiente
a octubre de 1999), Srila Damodara Maharaja, acompañado
por tres brahmacaris – Dola Govinda Prabhú, Pranavananda
Prabhú e Paramananda Prabhú – se fue a
Sambalpur.
Banamali
Babhu había ofrecido 0,14 acres (568,55 m²)
de su propiedad para poder edificar un templo, pero no ha llegado
a verlo acabado, porque ha sido llamado antes. Se afirma que
quien ofrece un vestido a las Deidades tiene un lugar asegurado
en Vaikuntha-loka, ¿qué decir entonces de aquel
que Les ofrece un lugar de residencia, un templo?
Animado
por los donativos de los devotos locales, y en particular
por la generosa contribución de T.S. Krishna Yadav, Srila
Damodara Maharaja consiguió otros 0,29 acres (1179 m²),
y en los totales 0,43 acres(1747,35 m²), en cuatro años,
con el trabajo de empresas locales y un total de 70 lakhs (7
millones de Rupias que coresponden, en el transcurso de los años,
aproximádamente a 140.000 €) acabó la mayoría
de los trabajos: el templo, los cuartos para los 10-12 brahmacaris que van a vivir en el templo para ocuparse de la puja y de los
programas de prédica en el templo mismo y en los alrededores,
más algunos cuartos para los visitantes ocasionales.
Rukman
Bihari y su hermano Saroj realizaron las magníficas
puertas de madera esculpidas, además de las otras obras
de madera y algunas obras de construcción.
Los murales en el templo han sido pintados por el maestro
Svarup, de Sambalpur,.
Para acabar
los proyectos del mandir quedan todavía un
muro de cierre, el portal de la entrada, una fuente con
jardín
alrededor, un pequeño jardín para Srimati
Tulsidevi que en este clima prospera sin dificultades en
plena tierra,
y una biblioteca.
Srila
Damodara Maharaja calcula que se necesitaran por lo menos
otros dos años antes que
Sri Sri Radha-Madan Gopal y Sri Sri Jagannatha-Baladeva-Subhadra
vean Su residencia con la totalidad
de posibilidades y capacidades de prédica que el
templo podrá ofrecer a la receptiva y cooperante
ciudadanía
de Sambalpur.
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Gulab
ha sido para nosotros “los devotos occidentales”,
aun más que un amigo, un verdadero ejemplo, una flor
en el universo de los devotos, como una demostración
de su nombre que significa “rosa”.
Al tomar
contacto con Srila Damodara Maharaja y los primeros brahmacaris,
hace un par de años atrás cuando uno
de ellos se presentó en una de sus tiendas, a Gulab
le gustó de inmediato el proyecto del templo y se volvió uno
de los principales sostenedores.
En ocasión de este festival de Vyasapuja e instalación
de las Deidades, se tomó por primera vez en su vida unos
quince días libres, para poderse ocupar plenamente en
el servicio a los devotos “occidentales” que no sólamente
hospedó gratuítamente en su nueva casa, ofreciendo
sus cuartos a las parejas y a las devotas, y un gran salón
común para los devotos, con baños nuevos y agua
caliente, sino que además se ocupó de servir personalmente
un prasadam verdaderamente digno de ser recordado y glorificado.
Parecía salido del Caitanya-bhagavata o del Caitanya-caritamrta,
ahí donde se lee como los devotos competían para
servir y sobre todo complacer a los demás devotos.
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